Comedor Solidario

Alivio a los pobres entre los pobres

En los muros de la Recoleta Franciscana, en el sector de la Vega Central,  queda de Fray Andresito no sólo la su sangre que milagrosamente permanece líquida después de casi 150 años, sino también su mística de servicio, patente en el comedor que lleva su nombre.

En los años 70’ se creó el comedor que hoy otorga almuerzo a aproximadamente 120 personas de lunes a viernes, bajo el nombre Fray Andresito, en honor de este siervo de Dios que recorría Santiago hasta que murió en el 1853, recolectando para ayudar y brindando curaciones.

“El comedor en sí funciona por la caridad, porque hay gente que se sensibiliza, viene y nos hace donaciones. Somos testigos y nos sorprendemos al ver cómo Dios se manifiesta a través de la caridad de la gente, para lograr dar almuerzo diariamente a tantas personas que viven mayoritariamente en la calle”, cuentan los hermanos franciscanos, encargados de la obra.

Beatriz Alcalde y Patricia Concha son las más antiguas de las aproximadamente 15 voluntarias venidas de otros barrios de Santiago y que se turnan para atender a las personas.  Pablo Constancio (28 años), profesor en un instituto profesional, vive en el sector y le llamaba la atención el comedor hasta que llevó una donación y se ofreció como voluntario desde hace dos meses. “Ha sido una entrega gratificante, de vivir la fe en la misa y con la Palabra y a la vez con los hermanos, donde además del servicio es muy importante la  escucha”, dijo.

“Aquí son muy amables, la atención es bonita y el alimento bueno. De vez en cuando también me ayudan con remedios”, señaló Gonzalo Muñoz (50 años). Antes que terminara de hablar, José Abraham Isamí (49) contó que acude desde hace 4 años al comedor. Duerme en el Parque Forestal y está inválido, por lo que para él esta ayuda es fundamental. “Partimos con una oración y después comemos. Aquí tengo un almuerzo seguro y rico. El ambiente es muy bueno, nos tratan muy bien”, manifestó. La cola en las afueras del convento comienza desde las 10 de la mañana, dos horas antes que se abra la puerta del comedor. Y en ese rato también conversan y comparten.

En la medida de las donaciones van llegando, también hay apoyo con medicinas y ropa. A ello se añade la atención gratuita de dos sicólogas dos veces a la semana.

Franciscanos: Silenciosa presencia

La impronta de fraile menor durante la Colonia que dejó Fray Andresito ha estado presente en una tradición de los franciscanos de Chile, quienes silenciosamente han acompañado siempre a los más necesitados.

Ejemplos  de ello relata el padre Rigoberto Iturriaga: franciscanos hubo en la creación de la Sociedad del Sagrado Corazón”, conocidos como “Los pechoños”, de mediados el siglo XIX, con distintas iniciativas de promoción del mundo obrero; la fundación de la Unión Nacional de Empleadas de Oficina y Comercio; la entrega de terrenos en La Granja para el nacimiento de una población o el apoyo de estudiantes y frailes a los vecinos de la San Gregorio en la construcción de casas,  ya en pleno siglo XX.

Famosa también fue la obra del Patronato San Antonio, en el sector sur de la iglesia San Francisco de la Alameda, que comprendió un barrio entero, con casas, escuelas, sede social, iglesia y cooperativa del ahorro y construcción.

Actualmente, la Orden Franciscana en Chile, que, entre otras acciones, comprende el Hogar “Fray Luis Orellana”, para estudiantes de educación superior que vienen de regiones a estudiar a Santiago, el Hogar de Ancianos en la Ciudad de Castro y el Fondo hermana Gabriela Mistral que recoge los dineros de los derechos de autor que en su totalidad están destinados a los niños de Montegrande.

¿Cómo Colaborar?

Con donaciones en ropa y alimentos o en dinero personalmente o a la cuenta corriente del  Banco BCI 12481025 a nombre de Convento La Recoleta Franciscana.